Ictus o accidente cerebrovascular (ACV)

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18 octubre, 2018

 

¿Qué es un Ictus?

El término ICTUS es un vocablo que se utiliza mucho para sustituir a los términos que se referían a la brusca obstrucción de un vaso sanguíneo cerebral (trombosis, embolia), a su rotura (derrame) o a ambas (apoplejía). Actualmente la Sociedad Española de Neurología (SEN) se aboga por el uso del término ICTUS para referirse a cualquier tipo de patología cerebro-vascular aguda. Según que el origen del problema sea la obstrucción de una arteria cerebral o su rotura hablaremos de ictus isquémico (infarto cerebral) o ictus hemorrágico (hemorragia cerebral).

Síntomas de un Ictus

Los síntomas de alarma de un ICTUS son desconocidos para una gran parte de la población. Por este motivo, tanto Sociedades Científicas como Asociaciones de Pacientes han llevado a cabo diversas campañas para dar a conocer los síntomas por los que se puede expresar un ICTUS, estos síntomas son:

  • Pérdida repentina de la fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
  • Alteración repentina en la sensibilidad (“acorchamiento”, hormigueo”) en cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
  • Pérdida súbita de la visión de uno o ambos ojos.
  • Dificultad repentina para hablar, expresarse o comprender el lenguaje.
  • Dolor de cabeza súbito, de alta intensidad y sin causa aparente.
  • Sensación de inestabilidad o desequilibrio bruscos, en especial si se acompaña de algunos de los anteriores.

 

Lo más importante es que, aunque los síntomas hayan sido transitorios y/o pasajeros, es de vital importancia acudir al hospital sin demoras, ya que algunos tratamientos sólo  pueden llevarse a cabo en un corto periodo de tiempo tras el inicio de los síntomas.

Tratamiento de un Ictus

Los objetivos a nivel médico ante un paciente con son tanto preservar la vida de la persona que lo ha sufrido como preservar las funciones cerebrales involucradas. Es muy importante trasladar al a la persona a un hospital los más pronto posible (en las 4,5 primeras horas tras el inicio de los síntomas) para establecer el diagnóstico, y determinar el procedimiento a seguir. Existen tres procedimientos principalmente.

Si es Fibrinolisis endovenosa se administrará un fármaco encaminado a “disolver” el trombo que ha causado el ictus. Lógicamente esta opción queda reservada para los ictus isquémicos. En el caso de que sea Fibrinolisis intraarterial o abordaje endovascular (trombectomía), bien por la naturaleza del propio ictus (trombo en origen de una gran arteria), o por el tiempo transcurrido (más de 4,5 horas) o por otras circunstancias (el propio fracaso del tratamiento intravenoso), puede recurrirse a procedimientos de neuro-intervencionismo vascular.

En todos los pacientes con ictus (incluidos los hemorrágicos) es obligado el control del estado general, con el consiguiente soporte hemodinámico (sueros y fluidos parenterales), oximétrico (oxígeno, en los casos precisos) y nutricional (enteral o parenteral, según permita el estado clínico del paciente), así como el tratamiento de todas aquellas circunstancias que concurran en un caso dado (edema cerebral, arritmias cardiacas, infecciones intercurrentes, alteraciones iónicas, descompensaciones hiperglucémicas, etc.).

Tras la fase de diagnóstico y tratamiento entra en juego el tratamiento rehabilitador, a diseñar en función de las secuelas de cada paciente. Este proceso puede prolongarse días, semanas o meses, en función de la situación de partida y los objetivos a alcanzar en cada paciente.

Cómo prevenir un Ictus

El ictus es una patología que “se puede prevenir” y que todos podemos hacer cosas en nuestra vida diaria para minimizar el riesgo de sufrir un ICTUS en el futuro. Estas cosas son las siguientes y se conocen como “prevención primaria”:

  • Llevar una dieta rica y saludable, baja en sal y grasas.
  • Realizar actividad física de forma regular.
  • Controlar el peso, la presión arterial y los niveles de colesterol y azúcar en sangre (y, en su caso, tratar de forma correcta).
  • Abandonar el tabaco y restringir el consumo de alcohol a niveles moderados.
  • Controlarse el pulso de forma regular y, caso de apreciarlo rápido o con palpitaciones en una situación de reposo, consultar al médico.

 

Las personas que ya han sufrido un ictus están obligadas a realizar una “prevención secundaria”, encaminada a minimizar el riego de recurrencias futuras, estas son: toma diaria de medicación (antiagregantes, anticoagulantes) y el control periódico en la consulta (examen clínico, control periódico de estado vascular con doppler de carótidas y/o transcraneal, análisis, etc.).