Infantil

El bebé puede presentar durante los primeros años de vida disfunciones como consecuencia del parto ya que es una situación de mucho estrés físico y una fuerte carga emocional, que en la mayoría de los casos suele ser positiva, pero depende en mucha medida de como evolucionó el embarazo, como se sucedió el parto y la duración del mismo.

Los partos muy rápidos o los lentos y complicados, hacen mella en la mamá y en el pequeño recién nacido.

En los partos vaginales, al pasar por el canal del parto, el bebé sufre un gran impacto en la zona occipital, una zona muy importante ya que si se produce una disfunción podría afectar al proceso de succión, excesivas reguritaciones,  producir los cólicos del lactante, inquietud nocturna, etc. disfunciones que tienen solución con la corrección de algunas estructuras consiguiendo alivio de los síntomas y una mejora del bebé y de su entorno.

Los partos instrumentalizados con fórceps o ventosa, pueden deformar la cabecita del bebé produciendo plagiocefálea u otras deformidades craneales donde podremos actuar de manera multidisciplinar para corregirlas.

El bebé o el niño también puede presentar dificultades durante su desarrollo y crecimiento a nivel psicomotor.

Las técnicas craneales y viscerales ayudan al bebé a recuperar la normalidad y crecer libre de restricciones innecesarias, sin necesidad de sufrir por el simple hecho de estar creciendo.

El tratamiento se realiza mediante técnicas no invasivas y suaves, siempre bajo el lema del “No dolor”.

El tratamiento precoz en bebés y niños permite que éstos tengan un desarrollo y evolución normales, evitando que estas pequeñas disfunciones se conviertan en futuras enfermedades, mejorando la relación con su entorno y permitiendo a los padres un mejor descanso y una habitabilidad más equilibrada.

 

“No dejes que sufra por el mero hecho de estar creciendo.”